
La animación hispana quiere competir frente a las grandes compañías internacionales, con las películas que todos conocemos, que acaparan las taquillas. Sin embargo, en años recientes se ha visto un cambio drástico específicamente en la industria de la animación, ya que hoy países como España, México, Colombia, Argentina, se han vuelto grandes contendientes frente a los grandes del cine como Disney Pixar y Paramount.
Se debe a tres factores: la industria del cine ha cobrado mayor relevancia dentro de la economía de los países de habla hispana, se producen más películas y cortometrajes que antes. El segundo es la profesionalidad de sus creadores; todos los nuevos alumnos obtendrán una mejor calidad de educación a nivel animación, que impactará directamente a esta industria.
Por último está el factor de la coproducción, una práctica cada vez más común y que permite que un sólo cortometraje o serie llegue a diferentes países, gracias a que sus productores no radican en un sólo espacio geográfico y permiten así un mayor alcance.
Este último punto ha sido una de las estrategias que mejores resultados ha dado a la animación. Ya que al trabajar para públicos globales, genera así una verdadera competencia no sólo entre estudios en un mismo país, sino con otros talentosos creativos de alrededor del mundo. Dando como resultado que al crear una película animada, ya no sólo tengas como objetivo impactar con tu historia y tecnología a los espectadores de tu país, sino al mundo entero.
Tus objetivos se expanden, tu competencia se vuelve más fuerte y por supuesto, se tiene algo que perder pero mucho que ganar.
El siguiente reto para el cine de animación de habla hispana ya no se trata de expandirse a nivel global, sino interno, a nivel de producción. Se necesita que las casas productoras ya no contraten por proyecto y que en su lugar, generen modelos de negocio que permita que el mismo grupo de personas que se contrata para una película, pueda seguir trabajando aún después de que la realización de ésta termina. Crear proyectos pequeños pero redituables, mostrar incluso, algunos experimentales que puede no gusten a todos pero generen otros beneficios y recordar que con cada reto ganado, al final Disney se quedará temblando.