Pues hoy no toca hablar de actualidad, que con las noticias os ponéis muy pesados. Además, llevo un tiempo desconectado y sencillamente no me apetece. Así que voy a hablar de Lady Gaga, hala. Aunque a mí, personalmente, me gusta más la Tigresa del Oriente. ¿Cómo? ¿Qué no la conocéis?… menos mal que tiene fácil solución; os dejo aquí una canción suya. De nada.

Cuando hayáis dejado de flipar, empezamos a buscar diferencias entre una y otra… ¿Ya? ¿Queréis ver más? Venga va, otro enlace para los insaciables.

Pues a lo que voy es que La Tigresa del Oriente parte la pana, las mallas de lycra y el raso, ¿Por qué? Pues porque es auténtica, lo hace todo ella y tiene mucho mérito. Está claro que las dos son un producto comercial, pero nuestra Tigresa es uno local, como de barrio, sencillo y al que se le puede hablar de tú a tú.

Por la otra parte está Lady Gaga, una niña de nombre interminable que cantaba bien y un día decidió invertir y ahora se está comiendo el mundo (no literalmente, que un par de fabadas sí que le harían falta).

Que sí, que sus canciones son todas muy pegadizas. ¡Que me lo digan a mí! Aún recuerdo esa fatídica época en la que, cuando me presentaba, siempre saltaba algún graciosillo con aquello de “Ale Alejandro, Ale Alejandro…”. Y claro, a mí me tocaba fingir una leve sonrisa de sorpresa, como si fuese la primera vez que a uno le hacen eso.

¿Qué es lo que ocurre con Lady Gaga para que no le llegue a la altura de los zapatos de plataforma a la Tigresa? Pues que no es ella, es una red de profesionales que están detrás; unos hacen la letra, otros le crean el ritmo, otros diseñan su ropa, otros le fabrican los pelucones y muchos otros se encargan de su publicidad. Dejando a Lady Gaga en un concepto vacío.

Eso sí, el hecho de que en los proyectos de Gaga estén involucradas tantas personas haciendo cada una lo que sabe hace que esté situada en la posición que está. Es verdad que su voz también es algo mejor que la de la Tigresa, nunca hemos negado que el producto no sea importante en una empresa… pero está claro que tampoco es la voz del milenio. Así que ya están bastante claras las opciones. Yo me sigo quedando con La Tigresa; además, mi fachada de Hipster se vería cuestionada si no lo hiciera. Bien distinto sería si yo tuviese una empresa, para lo que no dudaría en contactar con unos buenos profesionales que se encargasen de cosas tan importantes como el diseño, la creación de contenido o la página web (y aquí es donde os meto la cuña, contratad! Contratad malditos!)