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Fórmula AIDA: 4 pasos para “atrapar” a tu cliente ideal

(A) Si has llegado hasta este artículo es porque seguramente no sepas cómo conectar con tu público y conseguir nuevos clientes en Internet. ¿Cuánto tiempo dedicas a escribir artículos para tu blog, correos, post en redes sociales… pero no ves resultados? ¿Sientes que luchas con tu competencia con uñas y dientes por cada nuevo cliente? Definitivamente, algo estás haciendo mal. Pero, tranquil@, que todo en esta vida, salvo una cosa, tiene solución. Y para esto la hay. Se llama fórmula AIDA, y son 4 pasos para atrapar a tu cliente ideal con cualquier contenido.

“Nadie dijo que esto fuera a ser fácil”. Efectivamente. Internet es un terreno hostil y tiene sus propias reglas. Pero te diré que hay un atajo para conseguir atrapar a tu público objetivo y que no te costará un céntimo. Sigue leyendo y en menos de tres minutos conocerás los ingredientes de esta fórmula “mágica” llamada AIDA.

(I)En el entorno digital, tan importante es qué cuentas como cómo lo cuentas. Necesitas diferenciarte del resto y conectar con tu público objetivo para conseguir conversiones, ya sea una compra, un nuevo seguidor/suscriptor, rellenar un formulario…

Y en marketing hay una técnica estrella para enganchar a la audiencia con tu mensaje, sea cual sea el canal (web, email, anuncio, post en redes, artículo…) y el formato (texto, audio y vídeo).

A estas alturas te estarás preguntando qué tiene esta ‘tal’ AIDA para que publicistas, profesionales de la comunicación -y próximamente tú- la hayan utilizado desde el siglo XIX con excelentes resultados.

La técnica AIDA se considera una de las fórmulas más antiguas del mundo del copywriting, una rama del marketing en la que se engloban las habilidades para escribir de manera persuasiva cualquier texto. Esa fórmula se basa en el funcionamiento de la psicología humana a la hora de tomar decisiones de compra, lo que conocemos como neuromarketing.

(D)En toda compra, incluido el mundo digital, el cliente tiene que pasar por el embudo de venta, y para que lo complete, deberás atraer su atención e incitarlo a actuar. Pero, como hemos comentado anteriormente, esta técnica no solo está diseñada para vender como tal. Se ha adaptado a los nuevos tiempos. Llevándola a cabo conseguirás además atraer a usuarios que no te conocen, a convertir las visitas de tu web en leads, a fidelizar clientes… ¡Todo lo que imagines!

Ya te hemos explicado qué finalidad tiene la fórmula AIDA. Ahora vayamos a lo importante: cómo puedes utilizarla y empezar a ver resultados en tus acciones. Y tenemos una buena noticia para ti: no hace faltar ser un experto para dominar esta técnica. La práctica te hará mejorar día a día. Solo tienes que aprender a ponerte en la piel de tu cliente objetivo, conocer sus problemas y necesidades y dejarle en una bandeja la solución. ¿Crees que no vas a ser capaz de hacerlo? Estoy segura que sí.

¿Comenzamos?

En primer lugar, AIDA responde al acrónimo que se compone de las siglas de los conceptos en inglés de atención (attention), interés (interest), deseo (desire) y acción (action).

¡Ojo! Antes de abrir la hoja de texto y ponerte a teclear, asegúrate que tienes definido a tu cliente ideal: sexo, edad, profesión, poder adquisitivo, intereses, aficiones… Y no olvides indagar en su parte más íntima: preocupaciones, miedos, deseos, frustraciones, ambiciones… Esa es la base de AIDA. Si te saltas este paso, tu mensaje será generalista y vacío, y tus acciones serán poco efectivas. En otras palabras: no te diferenciarás y serás invisible para muchos.

Superado el calentamiento, saltamos al campo. Vamos a analizar cómo dividir el mensaje en párrafos y qué trasladar en cada uno de ellos con el método AIDA.

Atención: acapara la atención

Hay que llamar la atención y acaparar la atención del público al que te diriges. Pero, ¡cuidado!, no todo vale. Tienes que ofrecerle información relevante y relacionada con el producto o servicio que queramos vender.

Normalmente, para captar la atención usamos una promesa o una pregunta que está vinculada con algún sufrimiento o con algún deseo que tiene nuestro cliente ideal. Se tiene que sentir identificado. Tiene que pensar que estamos hablando de él.  Sé ágil y directo en esta parte del mensaje.

Interés: crea interés en tu producto/servicio

Una vez que ya has conseguido llamar su atención, ahora toca explicar las bondades del producto o servicio. Es decir, ya le has dicho qué problema o necesidad tiene, y ahora es hora de contarle que existe algo que puede solucionarlo o cubrir su demanda, y tú lo tienes. No te centres aquí en sus características o funcionalidades. Simplemente explícale cómo va a mejorar su problema.

Deseo: Haz que realmente deseen tu producto o servicio

El interés no lo mueve todo. Hay que conseguir despertar el deseo de nuestro lector para que termine haciendo aquello que queremos que haga o, al menos, se lo piense.

Para crear ese deseo hay que detallar los beneficios que están asociados a la promesa que hemos utilizado para captar su atención. Consiste en hacerle ver que con la solución que tú le ofreces va a pasar del punto ‘A’, donde reina la frustración y el problema, al punto ‘B’, la situación que desea.

Acción: Diles qué tienen que hacer para conseguirlo

Si hemos sido capaces de captar la atención, generarle interés y provocarle el deseo de compra, ahora toca darle el empujón final: incitarlo a que haga o acepte nuestro objetivo: seguirnos, compartir, pedir más información, comprar, suscribirse… Tenemos que guiarlo a este punto.

(A)Como has podido ver, en cada fase hay un proceso a conseguir, el cual es como un embudo de comportamiento desde la atracción hasta la conversión.

Esta sencilla manera de plantear el contenido es responsable de millones de ventas de todo tipo de productos y servicios en todo el mundo, así que muy mal no debe funcionar, ¿no? En Terceto Comunicación la ponemos día a día en práctica con nuestros clientes y se notan los resultados.

Ahora es el momento de que tú te aproveches de ella, la pruebes y nos cuentes en comentarios si ya estás en el punto ‘B’ .

PD: Este artículo que acabas de leer ha seguido las pautas de la fórmula AIDA para que te sirva de ejemplo. Hemos marcado con (A)(I)(D)(A) los párrafos. Así tendrás la teoría y también la práctica.