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Escepticismo tecnológico.

Cuesta de enero, época navideña recién acabada y regalos recién salidos del horno. Por tanto, ¿por qué hablar del escepticismo tecnológico? Debido a la era digital en la que nos encontramos inmersos, los presentes relacionados con la tecnología son cada año más comunes y abundantes.

Sin embargo, no todos reaccionamos de la misma manera ante esta tecnología y los cambios de pensamiento y proceso de adaptación que muchos de ellos requieren. Quién no tiene un amigo y/o familiar con el que en algún momento ha intercambiado preguntas del estilo: “¿pero te fías de comprar con el móvil?”, “¿y si me roban las claves?” O afirmaciones como: “como lo de antes…, nada” o “como el dinero en la cartera…”

Podríamos calificar a una persona como tecnoescéptica cuando muestra una actitud fatalista o de gran desconfianza ante la tecnología. Los motivos que justifican esta predisposición pueden ser muchos y variados: temor ante las desconocidas consecuencias del cambio, posicionamiento ante lo conocido y más cómodo, pensamiento acorde a la época en la que se nació, etc. Sea como fuere, lo que la tecnología nos está mostrando día a día, y minuto a minuto, es que el continuo cambio en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad es imparable y lo que hace años sólo podíamos imaginar en películas como “Minority Report” o “Regreso al futuro”, hoy es un hecho. Dispositivos táctiles y multiconectados, pagos inalámbricos, drones o coches autónomos son algunos ejemplos.

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Mención especial merece el tema del comercio, tan presente en nuestro día a día. La tecnología ha sido tan importante en este campo, que hemos pasado de tener que sufrir largas y pesadas colas para hacer nuestras compras, a poder realizarlas desde el sofá de nuestra casa mientras nos tomamos un apetitoso té. Pero esto no queda aquí, ya que al hablar de compras, resulta imposible no mencionar al gigante Amazon, con sus dos últimos avances tecnológicos:

El primero de ellos se llama “Amazon Dash Button”, y para resumiros la idea, os diremos que se trata de un botón físico con el que, cuando nos estamos quedando sin productos cotidianos como detergente, papel higiénico o bolsas de basura (entre otros), lo pulsaremos para recibir el producto en 24 horas en la puerta de casa.

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El segundo, nos muestra su primer supermercado físico, ubicado en Seattle y llamado “Amazon Go”, con el que la compañía estadounidense presenta un nuevo concepto de establecimiento, carente de cajas físicas y equipado con toda clase de sensores y sistemas que detectan los artículos que el cliente compra. Los consumidores no han de pasar por caja y cuando salen por la puerta, el sistema notifica los productos mediante la aplicación móvil y cobra automáticamente las compras desde la cuenta de usuario.

Y después de todo esto, ¿aún existe alguien que no haya caído rendido ante la tentación de las nuevas tecnologías?